Cómo se verifica una investigación aquí
La política de fuentes, publicada entera. Qué se admite, qué no se admite nunca, qué se comprueba antes de escribir una sola cifra y qué significa cada etiqueta que va a ver en las fichas.
Una política de fuentes que solo vive en un documento interno es una política que nadie aplica el martes por la tarde. Esta está publicada para que se pueda usar en contra de quien la escribió: si una ficha se aparta de lo que dice esta página, es un error y se corrige fechado.
La regla de la que dependen todas las demás
Solo se reseña lo que se leyó completo. Si no se pudo abrir el documento original y leerlo entero, el registro no pasa de en revisión y la pieza no se publica. Sin excepciones acordadas en el momento, que es cuando se acuerdan las excepciones malas.
Suena obvio y casi nadie lo cumple. La mayoría de las cifras que circulan en este sector llegaron por reenvío: alguien citó a alguien que citó un estudio que nadie volvió a abrir. Cada reenvío pierde el matiz y conserva el número. Por eso aquí ningún campo se completa por inferencia: ni el identificador, ni la muestra, ni la metodología, ni la fecha, ni el título.
La jerarquía de fuentes: A, B y C
Antes de la advertencia, la advertencia: esta jerarquía es editorial y declarada. No mide la calidad del trabajo ajeno ni pretende ser una escala científica universal. Dice qué peso le da esta publicación a un documento al citarlo. Se publica precisamente para que usted pueda discrepar sabiendo con qué criterio se clasificó.
Nivel A · Fuentes primarias y oficiales
Fuente A El dato en su origen: quien lo produjo, lo publicó con su metodología y responde por él.
- Estadística oficial de la entidad competente, con ficha metodológica publicada.
- Bancos centrales y entidades públicas nacionales, en sus series y documentos técnicos.
- Organismos multilaterales con metodología publicada y datos descargables.
- Artículos revisados por pares en revistas con proceso de revisión declarado.
- Revisiones sistemáticas y metaanálisis.
- Registros administrativos públicos y microdatos anonimizados.
Para clasificar aquí: la metodología está publicada y es consultable; el documento identifica quién lo produjo y cuándo; los datos o la muestra están descritos, no solo resumidos; y existe una URL directa que un tercero puede abrir.
Advertencia. Nivel A no significa cierto ni actual. Una serie oficial puede estar descontinuada, revisada hacia atrás o construida con una metodología que cambió en cierto año y rompe la comparación. El nivel califica el origen, no el resultado.
Nivel B · Fuentes institucionales reconocidas
Fuente B Instituciones serias que publican investigación propia, con metodología declarada aunque sin revisión externa.
- Informes de universidades y centros académicos sin revisión por pares.
- Documentos de trabajo y borradores de investigación de entidades públicas o multilaterales.
- Informes de gremios y asociaciones empresariales con metodología publicada.
- Banca de desarrollo y cámaras de comercio, en sus estudios sectoriales.
- Centros de pensamiento con financiación y metodología declaradas.
- Encuestas periódicas con ficha técnica publicada.
Para clasificar aquí: la institución está identificada y es rastreable; el documento declara cómo se hizo, aunque nadie externo lo haya revisado; y la financiación está declarada, o su ausencia se hace constar.
Advertencia. Un gremio publica investigación útil y además representa un interés. Las dos cosas son ciertas a la vez y las dos se declaran: el interés va en el campo de conflictos de interés de la ficha, aunque la fuente sea de nivel B.
Nivel C · Fuentes complementarias con interés comercial declarado
Fuente C Aportan contexto y a veces datos que nadie más tiene, pero venden algo relacionado con lo que investigan. Se citan diciéndolo.
- Estudios de consultoras y firmas privadas.
- Informes de proveedores de tecnología sobre el mercado de su propia tecnología.
- Encuestas de plataformas sobre sus propios usuarios.
- Medios especializados con trabajo de datos propio.
- Informes de mercado comerciales.
Regla de uso. Una fuente de nivel C nunca sostiene sola la afirmación principal de una pieza. Acompaña, ilustra, aporta una cifra de contexto o describe un mercado, siempre junto a una fuente A o B que sostenga el punto. Si el único respaldo disponible es de nivel C, la pieza dice que la evidencia es insuficiente en lugar de prestarle autoridad prestada.
Advertencia. El sesgo de una fuente C no suele estar en la cifra, sino en la pregunta que eligió hacerse y en la que decidió no hacerse. Por eso la ficha registra siempre qué se preguntó el estudio.
El canal manda sobre la marca
Un comunicado de prensa de una entidad estadística oficial no es nivel A: es un comunicado. El régimen de calidad vive en el canal concreto —la revista, la serie de documentos de trabajo, la operación estadística, la base de datos—, no en el prestigio de quien firma el membrete. Esta distinción es la que evita heredar la reputación de una institución a cualquier cosa que publique.
| Canal | Nivel |
|---|---|
| Revista académica con revisión declarada | A |
| Operación estadística oficial | A |
| Base de datos pública | A |
| Serie de documentos de trabajo | B |
| Informe periódico institucional | B |
| Encuesta periódica con ficha técnica | B |
| Colección de libros | B |
| Repositorio institucional | B |
| Boletín o comunicado | C |
El nivel de la institución se puede bajar para un documento concreto con la razón escrita en la ficha. Subirlo exige revisión humana y queda anotado en el historial: degradar es el lado seguro.
Lo que no se admite como evidencia principal
Doce clases de material. No es una lista de desprecios: cada una está aquí porque hace imposible la verificación que promete el sello.
- Contenido sin autor ni institución identificable. Si nadie responde por el dato, no hay verificación posible: solo repetición.
- Contenido sin fecha de publicación. Sin fecha no se puede saber si el dato sigue siendo cierto, que es la pregunta que esta publicación existe para responder.
- Cifras sin metodología. Una cifra sin método no es un dato: es una afirmación con decimales.
- Cita de segunda mano. Un artículo o un informe que cita a otro estudio, sin haber abierto el original. Es la vía por la que circula la mayoría de las cifras falsas del sector, del tipo «según un estudio de una universidad conocida, el noventa por ciento de los negocios fracasa».
- Nota de prensa sin el estudio. El comunicado es lo que la institución quiere que se lea del estudio, no el estudio. Si el documento no está, la evidencia no está.
- Texto generado por un modelo de lenguaje y presentado como hallazgo o síntesis. Un modelo produce texto verosímil, y lo verosímil es indistinguible de lo cierto a simple vista. Es literalmente el enemigo declarado de este proyecto: no se admite como fuente ni como intermediario de lectura.
- Publicaciones en redes, hilos y videos que resumen investigación. Formato optimizado para circular, no para ser verificado. Sirve para detectar que un tema está circulando; nunca para sostener la afirmación.
- Entradas de blog o boletines personales sin credencial declarada ni fuente enlazada. Pueden ser excelentes o inventados, y desde fuera no se distingue. Si enlazan una fuente, se va a la fuente y se cita esa.
- Estudios cuyo original no se puede abrir. Enlace roto, retirado o que nunca fue público. Un tercero no podría rehacer la comprobación, y eso es justamente lo que promete el sello.
- Encuestas de conveniencia sin ficha técnica. Quien responde no representa a quien no responde. Puede citarse como dato descriptivo de ese grupo concreto, jamás generalizarse.
- Revistas de prácticas dudosas. Tienen la apariencia formal de una fuente de nivel A —identificador, formato, referencias— y ninguno de sus controles. Ante la duda sobre el canal, se baja el nivel y se declara la duda.
- Material procedente de los casos de ConsultorOrlando. No es un problema de calidad sino de finalidad: secreto profesional y Ley 1581 de 2012. Prohibido sin excepción, aunque el dato fuera perfecto.
Cómo se verifica, paso por paso
- Primero la fuente, después el hallazgo. La institución y el canal se registran antes de reseñar su primer documento, para decidir el nivel en frío y una sola vez. Al revés se acumulan instituciones fantasma.
- Se abre el documento original y se lee completo. No el resumen, no el abstract, no la infografía.
- Se deja constancia del acto de lectura. Quién abrió qué dirección, en qué fecha y hasta dónde llegó: texto completo, solo resumen, muro de pago, enlace roto o cita de un tercero. Sin esa constancia, la palabra «verificado» no se otorga. El registro de la revisión es lo que hace exigible la regla, en vez de dejarla en una buena intención.
- Se transcriben los campos, no se interpretan. El título va literal, como aparece en la portada. La cifra va con su unidad y con su margen de error si el documento lo publica: una cifra sin su incertidumbre es media cifra, y suele ser la mitad que engaña.
- Se escribe qué NO permite concluir. Obligatorio. Todo estudio tiene un límite; no encontrarlo significa que no se leyó con suficiente cuidado.
- Se declara el conflicto de interés antes del hallazgo, no después. Quién pagó el estudio y qué gana con el resultado. Declararlo no descalifica la fuente; ocultarlo sí.
- Se busca activamente si hay algo posterior. Una edición nueva, una réplica que lo contradiga o una retractación. Igual que en el Registro se busca la norma que sustituyó a la anterior: la ausencia de aviso no es prueba de vigencia.
- Se archiva el enlace. Los portales institucionales reorganizan sus direcciones sin avisar, y la copia archivada es lo único que sostiene la cita dentro de tres años.
- Se fija la próxima revisión a un año. Un estudio publicado no cambia; lo que cambia es si apareció algo que lo corrige. Eso no ocurre cada trimestre, y por eso el ciclo de la evidencia es de 365 días, frente a los 90 días del Registro de Vigencia.
Los ocho estados de una ficha
Cada estado declara dos cosas que suelen confundirse: si el registro puede citarse en una pieza nueva, y si sigue siendo visible para quien llegue por un enlace ya publicado. No son lo mismo, y tratarlas como una sola es lo que produce el enlace roto o, peor, el dato viejo circulando como bueno.
| Estado | Qué significa | ¿Se cita en piezas nuevas? | ¿Sigue visible? |
|---|---|---|---|
| Verificado | Una persona abrió el documento original, lo leyó completo y comprobó cada campo en la fecha indicada. | Sí | Sí |
| Verificado con limitaciones | Se leyó completo y quedó algo relevante sin poder comprobar. La ficha dice exactamente qué, y esa limitación se muestra al lado del hallazgo, no en una nota al pie. | Sí | Sí |
| En revisión | Se está trabajando en el registro y todavía no se ha comprobado lo suficiente. Aquí caen todos los documentos que no se pudieron leer completos. | No | No |
| Requiere actualización | Fue verificado y ya pasó su fecha de revisión. Se muestra con su aviso, no se esconde. | No | Sí, con aviso |
| Sustituido por una edición posterior | La fuente publicó una versión más reciente. El registro se conserva y enlaza a la nueva. | No | Sí, con enlace |
| Retirado o corregido por la fuente | La institución lo retiró, se retractó o corrigió sus resultados. Se conserva con la constancia de lo ocurrido y obliga a abrir una errata por cada pieza que lo citó. | No | Sí, con constancia |
| Archivado | Ya no es pertinente para el archivo y se conserva por trazabilidad. Archivar no es borrar: si alguna vez estuvo publicado, conserva su dirección. | No | No, en el índice |
| Borrador | Registro en construcción. Estado por defecto de todo registro nuevo: lo que no se ha comprobado nace sin permiso de salir. | No | No |
Así se ve el aviso de una ficha vencida. Esta ficha superó su fecha de revisión. Lo que dice fue cierto el día que se comprobó; no se ha vuelto a comprobar desde entonces.
Ninguna ficha se borra. Se cambia de estado y se conserva la traza. El lector que llegó por un enlace de hace dos años tiene derecho a saber qué pasó y a dónde ir; borrar el registro lo deja sin ninguna de las dos cosas.
Los siete niveles de evidencia
El nivel lo asigna una persona después de leer el documento completo, no un script y no un modelo. Es juicio editorial firmado y queda registrado con nombre. Ante la duda entre dos niveles se elige el más bajo y se explica la duda. La etiqueta nunca se muestra sola: viaja siempre con su definición, porque una insignia de autoridad sin definición pública es autoridad que nadie puede auditar.
| Nivel | Definición | ¿Admite causa? |
|---|---|---|
| Evidencia robusta | Varios estudios independientes, con metodología publicada y muestras suficientes, apuntan en la misma dirección. | Solo si el diseño lo permite |
| Evidencia moderada | Uno o pocos estudios con metodología publicada y muestra razonable, sin réplica independiente todavía. | Solo si el diseño lo permite |
| Evidencia exploratoria | Estudio inicial, muestra pequeña o método en desarrollo. Sirve para formular preguntas. | No |
| Opinión experta o informe institucional | Criterio declarado, sin un diseño de investigación que permita medir lo que afirma. | No |
| Caso individual | Un caso, una empresa, un sector. Describe lo que ocurrió ahí. | No |
| Dato descriptivo | Cifra que describe una situación, sin establecer por qué ocurre. | No |
| Evidencia insuficiente | Lo disponible no alcanza para sostener una afirmación sobre este punto. | No |
La consecuencia práctica: si el nivel no admite afirmación de causa, ni la ficha ni el titular de la pieza pueden expresarla. Ni con «podría», ni con «sugiere que», ni con «todo indica». La definición completa de cada nivel, con lo que permite y lo que no permite afirmar, está en la leyenda del Observatorio.
Señales de alarma al evaluar una fuente
Nueve cosas que hacen detener la lectura y mirar dos veces. Sirven aquí adentro y sirven igual para lo que le llegue por cualquier otro lado:
- El titular afirma una causa y el método solo permite una correlación.
- La cifra circula mucho y ninguna versión enlaza el documento original.
- El resumen ejecutivo dice más de lo que dice la sección de resultados.
- La muestra no aparece por ninguna parte, o aparece solo en un anexo no publicado.
- El estudio lo financia quien vende la solución que el estudio recomienda, y no se declara.
- El documento no tiene fecha visible, o la única fecha es la de la última consulta.
- La serie estadística cambió de metodología y la comparación entre años se presenta como continua.
- El porcentaje se calcula sobre una base que no se declara.
- La versión accesible es una infografía, y el documento no.
Por qué esta sección puede estar vacía
Si no hay evidencia admisible sobre un tema, no se publica nada sobre ese tema. El Observatorio puede estar vacío y decirlo; lo que no puede es llenarse con lo que había a mano. Publicar el vacío es una respuesta, y sobre los temas de moda suele ser la más honesta que existe.
Si esta página se equivoca
Un error de método es más grave que un error de dato, porque contamina todo lo que viene después. Si encuentra una ficha que se aparta de lo que aquí se declara, escríbanos y se corrige fechado en la fe de erratas. La corrección nunca es silenciosa: cuando una fuente se retracta, se abre una errata por cada pieza que la citó.
Aviso. Enfócate Hoy es una publicación editorial. Lo que lee aquí es información general, con la fuente y la fecha en que se comprobó cada afirmación. No es asesoría jurídica, contable, financiera ni psicológica, y no crea relación profesional entre usted y Orlando Peña ni con consultororlando.com. El Observatorio reseña investigación ajena y no la produce; ninguna decisión sobre un caso concreto debería tomarse solo con estas fichas, porque los hechos particulares cambian el resultado.
Verificado y fechado